En noviembre, el crédito de consumo será más costoso en Colombia. La Superintendencia Financiera certificó que la tasa de usura para consumo y ordinario se ubicará en 24,99 % efectivo anual, lo que encarece compras con tarjetas de crédito, libranzas, rotativos y préstamos de libre inversión. La medida aplica desde el 1 hasta el 30 de noviembre, tras actualizar el interés bancario corriente (IBC) a 16,66 % para la misma vigencia.
El ajuste llega en un contexto en el que el Banco de la República mantiene su tasa de política en 9,25 %, decisión adoptada en la última reunión de octubre, y con un consumo de hogares que ha liderado la actividad este año. Analistas y entidades han advertido que el mayor uso de crédito a cuotas sostiene parte del gasto, pero incrementa el costo financiero de los hogares.
La usura es el máximo legal que pueden cobrar los establecimientos de crédito; excederla configura el delito del mismo nombre. Se calcula como 1,5 veces el IBC que certifica mensualmente la Superfinanciera. En octubre el IBC fue 16,24 %, y para noviembre sube a 16,66 %, arrastrando el nuevo tope de 24,99 %. Para el consumidor, esto significa que diferir compras a varias cuotas costará más que el mes anterior.
Además del consumo, la autoridad fijó topes para otras modalidades. El crédito productivo rural tendrá una usura de 27,39 %, mientras el productivo urbano queda en 58,17 %. En el caso del crédito popular productivo, que financia micronegocios de la economía popular, los límites son 73,56 % (rural) y 88,77 % (urbano). Estas tasas reflejan el mayor riesgo de estas carteras frente al consumo tradicional.
En el año, la usura para consumo se ha movido entre 24 % y 26 %, con un mínimo reciente en octubre (24,36 %) y el repunte actual a 24,99 %. Aunque el salto parezca pequeño, impacta la cuota de millones de usuarios de tarjetas de crédito y de quienes toman créditos de libre inversión. Por ejemplo, en una deuda de $5 millones a 24 meses, unos puntos básicos adicionales elevan el costo total a pagar.
El Banco de la República ha señalado que el dinamismo del crédito de consumo es un factor que vigila para evitar presiones inflacionarias. Con una inflación aún por encima de la meta de 3 %, el Emisor optó por cautela y mantuvo su tasa en 9,25 %, lo que se transmite gradualmente a las tasas del sistema.
Para los hogares, expertos recomiendan pagar a una sola cuota para evitar intereses, revisar costos de manejo y comparar tasas efectivas anuales antes de tomar un nuevo crédito. También es útil aprovechar periodos de gracia o planes sin interés cuando el comercio los ofrezca, y priorizar la consolidación de deudas si las cuotas crecen. (Recomendaciones de práctica general).
A nivel empresarial, las fintech y la banca tradicional han pedido revisar la figura de la usura, argumentando que un techo uniforme limita la inclusión de perfiles más riesgosos. Sin embargo, consumidores y autoridades defienden su función como barrera contra cobros excesivos, especialmente en ciclos de alta volatilidad.
Comparado con la región, Colombia mantiene topes explícitos y cálculo mensual del IBC; en otros países los límites pueden ser implícitos o estar ligados a referencias como la tasa de intervención. La actualización frecuente permite reflejar condiciones recientes del mercado, pero también puede trasladar rápidamente los cambios al bolsillo.
En síntesis, noviembre llega con crédito de consumo más caro por el nuevo techo de usura. La recomendación general es planear compras, simular cuotas y evaluar si es preferible esperar a un entorno de tasas más bajas.
