sáb. Feb 28th, 2026

La prenda detecta riesgo y estimula para devolver sensación

Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga concentran población con diabetes que necesita cuidado del pie permanente. Un calcetín con IA como Leia puede complementar programas de educación y tamizaje al detectar a tiempo presión y calor anómalos y activar micro estímulos que devuelven sensación y mejoran el equilibrio en personas con neuropatía. Esta capa tecnológica no reemplaza las valoraciones presenciales ni los protocolos clásicos (monofilamento, inspección visual, evaluación de calzado), pero sí añade algo que el sistema hoy casi no tiene: datos continuos entre consulta y consulta.

Para las EPS/IPS, una solución textil conectada ofrece seguimiento remoto estructurado: la prenda registra patrones de carga y temperatura, la app genera alertas tempranas y el equipo tratante puede priorizar citas o llamadas cuando hay señales de roce o inflamación sostenida. Esto permite pasar de un modelo reactivo (tratar la úlcera ya formada) a uno proactivo (prevenir el punto de presión que la origina), con impacto directo en días de hospitalización, uso de antibióticos y necesidad de cirugía.

La evidencia de calcetines sensorizados y plantillas inteligentes respalda el principio clínico: al alertar sobre zonas peligrosas antes de que se formen úlceras—lesiones que preceden la mayoría de amputaciones no traumáticas—se reduce el riesgo de complicaciones. En términos operativos, el valor no está solo en el “aviso” al paciente; está en la trazabilidad: un historial de riesgos por zona del pie permite personalizar educación, plantillas y cambios de calzado, y evaluar si la intervención realmente disminuye picos de presión con el tiempo.

Con 1,47 millones de personas diagnosticadas, el país se beneficiaría de una prevención intensiva y tecnología usable integrada a las Rutas Integrales de Atención. Llevar el monitoreo a la casa de los pacientes puede disminuir consultas por urgencias, limitar infecciones de tejidos blandos y aumentar la tasa de cicatrización cuando hay lesiones incipientes. Para las EPS, esto significa menos eventos catastróficos y mejor asignación de recursos; para las IPS, listas de priorización más inteligentes y educación focalizada.

La recomendación clínica no cambia: revisar el pie a diario, secar entre los dedos, usar calzado amplio y sin costuras, controlar glucosa y consultar ante enrojecidos, grietas o callos dolorosos. La tecnología suma una alarma adicional: si el sistema detecta presión o calor sostenidos, sugiere descargar peso, cambiar medias o calzado, o solicitar valoración temprana. Esa anticipación de horas o días puede ser la diferencia entre reposo domiciliario y una hospitalización prolongada.

Para el despliegue en Colombia, conviene empezar con pilotos regionales en ciudades con clínicas de pie diabético consolidadas y redes de apoyo domiciliario. Los pilotos deben medir indicadores duros (incidencia de úlcera nueva, reingresos, días de incapacidad, amputaciones mayores/menores) y blandos (adherencia a la prenda, facilidad de uso, satisfacción del paciente y del equipo de enfermería). Con resultados, se puede negociar inclusión en planes de beneficios, modelos de riesgo compartido con el proveedor y escalamiento a poblaciones vulnerable.

Si vives con diabetes o cuidas a alguien que la padece, conversa con tu médico sobre programas de pie diabético en tu ciudad y pregunta si tu EPS/IPS participa en pilotos de salud digital. Verifica calzado y plantillas, establece una rutina diaria de inspección y considera tecnologías que alerten a tiempo sobre presión o calor anómalos. La prevención empieza hoy: cada día sin úlcera es un paso más lejos de la amputación y más cerca de una vida activa y segura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *