23 fusiles, morteros, granadas y 59.000 cartuchos decomisados
La operación en Guaviare arrojó 19 muertos y una captura, con un componente de incautaciones que revela la capacidad de fuego acumulada por las estructuras intervenidas. Entre los hallazgos se cuentan 23 fusiles, tres morteros, 62 granadas y decenas de miles de cartuchos, pieza clave para reconstruir rutas y proveedores.
El despliegue combinó inteligencia, vigilancia y reconocimiento con maniobras de inserción en áreas de cobertura boscosa. El énfasis estuvo en cortar movilidad y mando de subestructuras que han operado sobre ejes rurales entre Calamar y límites con Meta y Caquetá, aprovechando ríos, caños y trochas.
La confirmación del balance se produjo horas después mediante rueda de prensa, donde se comprometieron a entregar más detalles de identificación y judicialización. Las autoridades insistieron en que el empleo de capacidades letales siguió reglas y protocolos para reducir daños colaterales.
En términos regionales, el suroriente atraviesa un reacomodo de actores armados, con disputas por rentas ilícitas que explican la concentración de esfuerzos en Guaviare. La presión militar busca impedir reagrupamientos, mientras se fortalecen dispositivos de control en pasos fluviales y conexiones hacia Vaupés y Amazonas.
El Ejecutivo, que ordenó el golpe, enmarca la intervención en su estrategia contra estructuras que persistieron en ataques. Al mismo tiempo, sostiene canales con otra facción disidente para avanzar en compromisos de DIH, en un tablero fragmentado.
La consolidación del resultado dependerá de mantener presencia, retirar explosivos remanentes y atender cualquier necesidad humanitaria. Los municipios de Calamar y San José del Guaviare priorizan comunicaciones con veredas para evitar rumores, picos de precios y acaparamiento durante los cierres parciales.
De fondo, expertos advierten que la medición del impacto no sólo pasa por el número de bajas, sino por la capacidad de reducir ataques, extorsiones y reclutamiento. El seguimiento independiente a estos indicadores permitirá valorar si el golpe altera de manera sostenida la ecuación de poder en la región.
