sáb. Feb 28th, 2026

Ministerio confirma llegada con 14 menores incluidos

El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía se convirtió este miércoles en el punto de reencuentro de 279 venezolanos con su tierra natal, tras ser deportados desde el estado de Texas. El vuelo de repatriación, confirmado por el Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, forma parte del programa gubernamental que ha facilitado el retorno de casi 15.000 compatriotas desde febrero de 2025.

La terminal aérea ubicada en el estado Vargas recibió al grupo conformado por 218 hombres, 47 mujeres y 14 menores de edad, quienes atravesaron un protocolo especial implementado por autoridades venezolanas. El operativo de recepción involucró a funcionarios del CICPC, SEBIN, Guardia Nacional Bolivariana y Policía Nacional Bolivariana.

Este retorno masivo de venezolanos desde territorio estadounidense ocurre mientras las relaciones entre Caracas y Washington atraviesan un momento de tensión, marcado por la presencia del portaviones USS Gerald Ford en aguas del Caribe. A pesar del contexto diplomático complejo, el acuerdo de deportación firmado en enero continúa ejecutándose con regularidad.

La llegada del vuelo procedente de Texas representa la operación número 78 de repatriación en lo que va de 2025, consolidando a Venezuela como uno de los países latinoamericanos con mayor número de connacionales deportados desde Estados Unidos. El programa, suspendido durante varios años, retomó operaciones tras la firma de un acuerdo bilateral que superó la ausencia de relaciones diplomáticas formales entre ambas naciones.

Los venezolanos deportados pasaron por el denominado “túnel migratorio”, un sistema de procesamiento diseñado para evaluar individualmente la situación de cada retornado. Durante este procedimiento, funcionarios venezolanos realizan entrevistas que permiten documentar las circunstancias de salida del país, la experiencia migratoria en Estados Unidos y las condiciones bajo las cuales se produjo la deportación.

La presencia de 14 menores entre los deportados resalta la dimensión familiar de la migración venezolana hacia Estados Unidos. Los tres adolescentes, tres niños y ocho niñas que formaron parte del grupo enfrentan ahora el desafío de reintegrarse a un sistema educativo y social que puede resultarles desconocido si salieron del país a temprana edad.

El protocolo de atención médica implementado por instituciones gubernamentales venezolanas busca garantizar que los repatriados reciban evaluación sanitaria inmediata. Esta revisión forma parte de las medidas que el Estado venezolano ha establecido para asegurar condiciones básicas de salud tras el proceso de deportación, que en muchos casos incluye períodos de detención en centros migratorios estadounidenses.

El traslado de los deportados a sus lugares de residencia representa la fase final del protocolo de recepción. Los organismos de seguridad coordinan este transporte, enfrentando el desafío logístico de movilizar personas hacia diferentes regiones del país. En casos donde los retornados no cuentan con residencia definida, las autoridades deben implementar soluciones temporales.

Las cifras del Ministerio del Interior y Justicia venezolano indican que el programa de repatriación ha mantenido un ritmo constante desde febrero, promediando nueve vuelos mensuales. Esta regularidad sugiere que tanto el gobierno venezolano como las autoridades estadounidenses han establecido canales de coordinación eficientes para ejecutar las deportaciones, a pesar de la falta de embajadas o consulados activos.

La llegada de este vuelo coincide con un momento particularmente sensible en las relaciones Venezuela-Estados Unidos. El despliegue militar estadounidense en el Caribe, que incluye al portaviones USS Gerald Ford desde el 11 de noviembre, ha generado declaraciones de rechazo por parte del gobierno venezolano. Sin embargo, esta tensión no ha impactado las operaciones de deportación establecidas bajo el acuerdo de enero.

Para los 279 venezolanos que llegaron este miércoles a Maiquetía, el retorno marca el inicio de un proceso de reintegración que plantea desafíos económicos, sociales y emocionales. Venezuela, que enfrenta una crisis económica prolongada, debe absorber este flujo constante de retornados mientras implementa programas que faciliten su reinserción en el mercado laboral y la vida comunitaria.

El programa de repatriación continuará operando bajo el acuerdo bilateral vigente, y se espera que en los próximos meses arriben nuevos vuelos con venezolanos deportados desde diferentes estados estadounidenses. La sostenibilidad de este mecanismo de cooperación dependerá tanto de la evolución de las relaciones diplomáticas como de la capacidad del Estado venezolano para gestionar efectivamente el retorno de miles de compatriotas que buscaron en la migración una solución a las dificultades que persisten en el país.

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