Tour Colombia suspendido por falta de apoyo estatal
Colombia, una nación que se llenó de orgullo cuando Rigoberto Urán subió al podio olímpico de Londres 2012 y cuando conquistó el segundo lugar del Tour de Francia 2017, hoy enfrenta una realidad dolorosa. El ciclismo colombiano, que durante años fue sinónimo de gloria y orgullo nacional, atraviesa la peor crisis de su historia reciente según el testimonio de una de sus máximas figuras.
Desde las montañas de Antioquia hasta las calles de Bogotá, pasando por las carreteras de Boyacá donde nacieron las grandes leyendas del pedal colombiano, el panorama es desalentador. Los jóvenes que sueñan con repetir las hazañas de Urán, Nairo Quintana o Egan Bernal se encuentran con menos oportunidades, menos eventos y menos apoyo gubernamental. La realidad del ciclismo colombiano en 2025 es muy diferente a la que existía hace apenas una década.
Rigoberto Urán, quien se retiró del profesionalismo en 2024 tras casi dos décadas de carrera, decidió no guardar silencio. Durante la promoción del Giro de Rigo 2026 en Chile, el antioqueño expuso sin filtros la situación que vive el ciclismo nacional, señalando directamente las fallas del sistema y la falta de compromiso del gobierno de Gustavo Petro con el deporte colombiano.
El diagnóstico de Rigoberto Urán es contundente y preocupante para todos los amantes del ciclismo en Colombia. El exciclista nacido en Urrao, Antioquia, manifestó que desde el gobierno se ha disminuido el apoyo al deporte en general, afectando directamente las posibilidades de organizar grandes eventos en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali o Barranquilla, y limitando las opciones de los ciclistas colombianos para competir en Europa.
La suspensión del Tour Colombia 2026 es quizás el símbolo más visible de esta crisis. Este evento, que en sus ediciones anteriores recorrió las carreteras de Cundinamarca, Boyacá y otros departamentos, atraía a equipos del World Tour y era una vitrina fundamental para los talentos locales. Ciudades como Tunja, Zipaquirá, La Ceja y Medellín veían pasar a los mejores ciclistas del mundo. Ahora, esa ventana se ha cerrado por falta de presupuesto.
El balance del ciclismo colombiano en 2025 no puede ser más desalentador. Los resultados en el World Tour fueron apenas regulares, sin podios destacados en las grandes vueltas. Santiago Buitrago, Sergio Higuita y Daniel Martínez, referentes de la nueva generación, lograron victorias aisladas pero no pudieron disputar las clasificaciones generales del Giro de Italia, Tour de Francia o Vuelta a España como sí lo hacían sus predecesores.
Urán advierte sobre un problema aún más grave para el futuro del ciclismo colombiano: la falta de relevo generacional. Los departamentos que tradicionalmente producían ciclistas de élite —Antioquia, Boyacá, Cundinamarca, Santander— ya no están generando el mismo flujo de talentos hacia el profesionalismo europeo. Los jóvenes ciclistas ya no cuentan con la preparación necesaria para competir en la élite internacional.
Mientras el ciclismo profesional colombiano se desmorona, Rigoberto Urán mantiene viva la llama del ciclismo recreativo con el Giro de Rigo. Este evento, que ha recorrido ciudades como Medellín, Bogotá, Cali y recientemente Barranquilla, ha logrado un éxito rotundo con más de 8.000 participantes en su última edición. La facturación de 8.800 millones de pesos por evento demuestra que los colombianos siguen amando el ciclismo.
El Giro de Rigo 2025 en Barranquilla fue un éxito memorable. Más de 8.000 ciclistas de 28 países recorrieron las carreteras del Atlántico, generando un impacto económico estimado en 60.750 millones de pesos para la región. El evento contó con la participación de figuras como Vincenzo Nibali, Nairo Quintana y Egan Bernal, convirtiendo la capital del Atlántico en el epicentro del ciclismo recreativo en América Latina.
Varias ciudades colombianas compiten por ser sede del Giro de Rigo 2026. El alcalde de Cali, Alejandro Éder, expresó públicamente su interés en llevar el evento a la capital del Valle del Cauca. Medellín, Cartagena y otras ciudades también han manifestado su deseo de albergar esta competencia que se ha convertido en un fenómeno cultural y económico para las regiones que la reciben.
La voz de Rigoberto Urán resuena en cada rincón de la geografía ciclística colombiana. Desde Urrao, su pueblo natal en Antioquia, hasta las calles de Bogotá donde miles de ciudadanos se movilizan en bicicleta cada día, el mensaje es claro: el ciclismo colombiano necesita apoyo urgente. Sin inversión del gobierno nacional, sin eventos de nivel internacional y sin programas de formación para jóvenes talentos, Colombia corre el riesgo de perder su posición como potencia ciclística mundial.
El legado de figuras como Rigoberto Urán, Nairo Quintana, Egan Bernal y las generaciones anteriores no puede perderse por falta de visión política. Colombia tiene la tradición, la geografía y la pasión necesarias para seguir siendo protagonista del ciclismo mundial. Lo que falta es el compromiso del gobierno y las instituciones para crear las condiciones que permitan a las nuevas generaciones de ciclistas colombianos conquistar las carreteras de Europa y el mundo, como lo hicieron sus predecesores.
