Una madre caminaba con su hijo cuando un desconocido habría salido de un taxi para intentar llevárselo
En el barrio Marco Fidel Suárez, al sur de Bogotá, los callejones forman parte del paisaje cotidiano. Son el camino más corto entre la tienda y la casa, entre el colegio y el paradero, entre la vida diaria y la intimidad del hogar. Uno de esos callejones fue el escenario de la historia que hoy tiene en alerta a madres y padres de la localidad Rafael Uribe Uribe, luego de la denuncia de una mujer que asegura que un desconocido intentó raptar a su hijo mientras caminaban de regreso a casa.
Según el relato de Karen Grajales, aquella tarde salieron juntos, como muchas otras veces, agarrados de la mano. En el estrecho pasadizo del barrio encontraron un taxi estacionado. La imagen no llamaba la atención: en sectores populares es común ver vehículos detenidos en cualquier esquina, esperando un servicio o dejando a un pasajero. Pero esta vez, del carro bajó un hombre que trastocó esa rutina y dejó a la vecindad con una sensación de vulnerabilidad difícil de ignorar.
La madre recuerda al sujeto como un hombre moreno, con gorra negra, que empezaba a acercarse a ellos. En el video que grabó después, confiesa que al principio no sospechó nada: “Yo no le vi nada de malo”. Sin embargo, en cuestión de segundos, la escena cambió. Ella asegura que el hombre intentó agarrar al niño y llevárselo, sin que mediara una conversación previa. “Yo le decía que no, que por qué se me lo iba a llevar”, relata entre lágrimas, reviviendo el susto.
El callejón se convirtió entonces en pista de escape. Karen jaló al niño y comenzó a correr. Llevaba chanclas y, en medio del apuro, se cayó; pero se levantó de inmediato para seguir corriendo, aferrada a la mano de su hijo. No sabe si el hombre la siguió o si decidió abandonar el intento; solo recuerda la adrenalina y el miedo, la sensación de estar huyendo de un peligro real, aunque todavía le cueste ordenar los detalles.
Horas más tarde, en la sala de su casa, tomó el celular y encendió la cámara. El video, grabado con la voz quebrada, se convirtió en el canal para contar lo ocurrido y para advertir a otros padres del barrio. “Siento mucho miedo, por mí y mi hijo”, se le escucha decir. Su testimonio empezó a circular en TikTok, luego en Facebook y WhatsApp, y finalmente llegó a medios de comunicación que recogieron su historia y la ubicaron en el mapa de noticias de Bogotá.
En el barrio, los comentarios no se hicieron esperar. Algunos vecinos aseguran que ya habían escuchado de casos similares en otros sectores del sur de la ciudad; otros cuentan cómo ahora procuran no dejar solos a sus hijos ni siquiera para ir a la tienda. Varios piden más patrullajes policiales y cámaras de seguridad en los callejones, que de noche se vuelven todavía más solitarios. El nombre de Marco Fidel Suárez apareció en los titulares, pero para quienes viven allí, la historia se traduce en cambios concretos en su manera de habitar el barrio.
El caso, además, se conectó con denuncias recientes en localidades como Ciudad Bolívar, donde otras familias han hablado de intentos de rapto de menores. Aunque las autoridades aún no han confirmado que se trate de una misma banda o modalidad, la suma de relatos ha generado un clima de alerta que ha llevado a organizaciones comunitarias a promover charlas, reuniones y ejercicios de vigilancia vecinal para cuidar a los más pequeños. La crónica de aquel callejón, así, se convierte en punto de partida para una conversación más amplia sobre cómo proteger a los niños en las calles de Bogotá.
El intento de rapto denunciado en un callejón del barrio Marco Fidel Suárez, en el sur de Bogotá, dejó al descubierto los temores de una comunidad que ahora mira con otros ojos a los vehículos estacionados y a los desconocidos que se acercan a los menores. Entre el relato de Karen Grajales, la respuesta de los vecinos y el eco de otras denuncias en el sur de la ciudad, el caso se ha transformado en símbolo de la necesidad de reforzar la seguridad infantil en los barrios populares de Bogotá, denunciar de forma oportuna y trabajar en conjunto para frenar cualquier modalidad de secuestrar o raptar niños en la capital.
