Recomendaciones clave para refrigerar los alimentos de forma segura y evitar daños en su sabor y calidad
Guardar la comida directamente en la olla es una práctica común en muchos hogares, pero expertos en seguridad alimentaria advierten que puede afectar tanto la calidad del alimento como el buen funcionamiento del refrigerador. Las ollas, especialmente si son de metal, conservan el calor por más tiempo y pueden tardar en enfriarse dentro del refrigerador, generando cambios de temperatura que favorecen la proliferación de bacterias.
Además, los especialistas señalan que algunos materiales de las ollas pueden reaccionar con ciertos alimentos, sobre todo si son ácidos, alterando su sabor y acelerando su deterioro. También ocupan más espacio y dificultan la correcta circulación del aire frío dentro del refrigerador, lo que afecta el rendimiento del electrodoméstico y puede comprometer el estado de otros productos almacenados.
La recomendación principal es trasladar los alimentos a recipientes herméticos de vidrio o plástico aptos para refrigeración. Estos envases permiten que la comida se enfríe más rápidamente, mantienen la humedad adecuada y evitan la contaminación cruzada. El uso de recipientes transparentes, además, facilita la organización y evita que los alimentos se olviden en el fondo del refrigerador.
