sáb. Feb 28th, 2026

Narcotraficantes en Urabá caen mientras líderes negocian

Autoridades policiales y judiciales han ejecutado una serie de operativos en municipios de Antioquia, Córdoba y Chocó que resultaron en la captura de narcotraficantes de alto perfil del Clan del Golfo, la organización criminal con mayor presencia en la región Caribe y el Urabá colombiano. Las capturas se produjeron en Apartadó, Montería, Rionegro y San Pedro de Urabá, zonas donde el clan mantiene fuerte presencia y control territorial desde hace más de una década.

Los arrestos coinciden temporalmente con las conversaciones de paz que el gobierno nacional sostiene con los líderes del Clan del Golfo en Doha, capital de Catar. Esta simultaneidad ha generado interrogantes entre analistas de seguridad de la región, quienes observan que varios de los capturados fueron localizados gracias a información proporcionada por miembros activos del grupo armado. La Fiscalía ha confirmado que testimonios internos fueron cruciales en al menos tres de los casos documentados.

Los operativos en Antioquia y Córdoba permitieron desarticular redes de lavado de activos que operaban mediante droguerías, empresas constructoras y compañías de minería en municipios del Urabá, el Bajo Cauca y la región del Sinú. Las investigaciones revelaron movimientos financieros por más de 150 mil millones de pesos a través de criptomonedas y empresas fachada ubicadas en ciudades como Medellín, Apartadó, Montería y municipios del Chocó.

El 28 de octubre de 2024, en el barrio Ortiz de Apartadó, Antioquia, fue capturado Rubén Darío González Hoyos, alias Secre, principal cabecilla financiero de la estructura Juan de Dios Úsuga del Clan del Golfo. El operativo se ejecutó cuando el sospechoso circulaba en una camioneta de alta gama por las calles del municipio urabaense. Según el coronel Jovanni Cepeda Sanabria, comandante de la Policía Urabá, González Hoyos coordinaba el suministro y distribución de recursos económicos para la expansión del clan en la región.

Las investigaciones en Apartadó revelaron que alias Secre había abierto desde principios de 2024 varias droguerías con el nombre comercial Medifarma Plus en municipios de Antioquia y Chocó. La Fiscalía estableció que estas empresas farmacéuticas eran utilizadas para lavar activos del narcotráfico. Durante las audiencias de legalización de captura en Apartadó, fueron presentados testimonios de militantes del Clan del Golfo que resultaron cruciales para la identificación y arresto del sospechoso.

En Montería, Córdoba, las autoridades capturaron a Roy Fernando Abuchar Cassiani, alias Roy, en un exclusivo conjunto residencial donde vivía presentándose como empresario del sector de la construcción. El operativo en la capital cordobesa fue coordinado por la Dijín y el CTI de la Fiscalía. Según el informe oficial, alias Roy coordinaba la siembra de hoja de coca y la instalación de laboratorios para el procesamiento de cocaína en el Urabá antioqueño y chocoano, manteniendo contacto directo con cabecillas de la estructura Juan de Dios Úsuga.

Los registros mercantiles en Montería muestran que Roy Fernando Abuchar Cassiani aparecía vinculado a Rabuca SAS, empresa dedicada a la construcción de obras de ingeniería civil y actividades de explotación de minas en Córdoba y Antioquia. Esta compañía habría servido como fachada para dar apariencia legal a los recursos del narcotráfico que el clan manejaba en la región del Sinú y el Urabá.

En operativos simultáneos en Rionegro y Medellín, Antioquia, fueron capturados Iván Antonio Chaverra Montes, alias CaraNegra, y Fernando Vergara Palacios, alias Pechibola. Ambos son requeridos en extradición por Estados Unidos por delitos de narcotráfico internacional. La Dijín, en coordinación con la DEA, estableció que estos dos narcotraficantes pertenecían a la estructura Juan de Dios Úsuga y mantenían conexiones directas con carteles mexicanos para el envío de cargamentos de cocaína producida en laboratorios del Urabá y el Bajo Cauca antioqueño.

En San Pedro de Urabá y otras localidades de la región, las autoridades han intensificado los controles sobre empresas sospechosas de servir como fachada para el lavado de activos. Un caso emblemático es el de Pablo Felipe Prada Moriones, señalado como cabeza de una organización que movió 150 mil millones de pesos en un año mediante criptomonedas. Según un testigo presentado por la Fiscalía, la red operaba utilizando una fintech para dar apariencia de legalidad al dinero del narcotráfico que circulaba entre Antioquia, Córdoba y el eje cafetero.

Paralelamente a estos operativos en la región Caribe y el Urabá, el gobierno nacional mantiene conversaciones exploratorias con el Clan del Golfo en Catar. El proceso se reactivó oficialmente en agosto de 2024, con Doha como sede neutral. En septiembre de ese año se realizó la primera ronda de negociación, donde se acordó un programa piloto de sustitución de cultivos ilícitos en cinco municipios: Mutatá, Dabeiba, Frontino y Cáceres en Antioquia, y Medio Atrato en Chocó, todas zonas de fuerte presencia del clan.

Álvaro Jiménez Millán encabeza la delegación del gobierno en estas conversaciones, mientras que por el Clan del Golfo participan Armando Pérez Castañeda como vocero y el abogado Ricardo Giraldo Cifuentes. Las comunidades de Apartadó, Turbo, Necoclí, San Pedro de Urabá, Montería y otros municipios donde el clan tiene presencia observan con escepticismo el desarrollo de este proceso, recordando frustraciones de intentos anteriores de diálogo que no prosperaron.

Los operativos en Antioquia, Córdoba y Chocó han debilitado la estructura financiera del Clan del Golfo en el Urabá y la región Caribe, desarticulando redes de lavado de activos que operaban mediante empresas legales en Apartadó, Montería, Turbo y San Pedro de Urabá. Sin embargo, analistas locales señalan que mientras los operativos continúan en la región, la presencia armada del clan se mantiene en las zonas rurales de estos municipios, generando incertidumbre entre las comunidades.

El desafío para las autoridades en Antioquia y Córdoba es sostener la presión sobre las estructuras financieras del clan mientras avanzan las conversaciones de paz en Catar. Para los habitantes del Urabá antioqueño, el Bajo Cauca y el sur de Córdoba, la esperanza es que estos operativos y las negociaciones conduzcan finalmente a una reducción real de la violencia y el control territorial que el Clan del Golfo ejerce en más de 50 municipios de estas regiones desde hace décadas.

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