sáb. Feb 28th, 2026

Pasos simples para evitar estafas bancarias digitales

Si utilizas tu teléfono para pagar en tiendas o retiras dinero de cajeros automáticos sin insertar tu tarjeta, esta información podría salvarte de perder tus ahorros. Una nueva técnica de fraude está afectando usuarios en toda América Latina, y expertos advierten que cualquier persona con un smartphone puede convertirse en víctima. La buena noticia es que protegerte es más simple de lo que imaginas.

Este método de robo, conocido como NGate, aprovecha la misma tecnología que hace convenientes los pagos sin contacto: el NFC de tu celular. Los delincuentes no necesitan robarte el teléfono ni tu tarjeta. Simplemente instalan un programa malicioso en tu dispositivo y desde ahí controlan tus cuentas bancarias remotamente. Casos reportados en Argentina, México, Colombia y otros países confirman que esta amenaza ya opera en nuestra región.

Lo más preocupante es la facilidad con que se propaga. Un mensaje de texto, un correo electrónico o un enlace en redes sociales que parezca provenir de tu banco puede ser suficiente. En menos de cinco minutos, sin que te des cuenta, tu teléfono queda comprometido. Pero no te alarmes: entender cómo funciona el fraude es el primer paso para evitarlo.

Comencemos por entender qué es el NFC. Son las siglas de “comunicación de campo cercano”, la tecnología que te permite pagar acercando tu teléfono a terminales de pago. La misma función que usas para comprar café o pagar el supermercado. Esta tecnología, presente en prácticamente todos los smartphones modernos fabricados en los últimos cinco años, opera a cortas distancias y está diseñada para ser segura.

Sin embargo, investigadores descubrieron que esta seguridad tiene puntos débiles. En 2020, un proyecto universitario demostró que los datos que viajan por NFC podían interceptarse. Tres años después, criminales adaptaron ese conocimiento académico para crear NGate, un software malicioso que explota esas vulnerabilidades. Lo que comenzó como investigación legítima se transformó en herramienta para el crimen.

Ahora viene la parte importante: cómo te infectan. Los métodos más comunes son mensajes que aparentan urgencia. Recibes un SMS diciendo que tu cuenta tiene un problema de seguridad y debes actualizar datos inmediatamente. O un correo electrónico informando que ganaste un premio pero necesitas descargar una aplicación para reclamarlo. Incluso ofertas de trabajo falsas que requieren instalar software para “verificar tu identidad”.

Estas comunicaciones fraudulentas tienen algo en común: te dirigen a descargar aplicaciones fuera de Google Play Store o App Store. Este detalle es crucial. Las tiendas oficiales tienen filtros que detectan malware. Las aplicaciones piratas, esos archivos APK que se instalan directamente, no pasan ningún control de seguridad. Una vez instalado el programa malicioso, los criminales tienen acceso a tu información bancaria.

El proceso del robo funciona así: el software espía revisa tus notificaciones constantemente. Cuando tu banco te envía un código de seguridad por SMS, el malware lo captura inmediatamente y lo envía a los delincuentes. Simultáneamente, puede activar la función NFC de tu teléfono sin que lo notes. Con esa información, una persona ubicada físicamente cerca de un cajero automático realiza el retiro de dinero.

La coordinación de estas bandas es impresionante. Mientras tú estás en tu casa o trabajo con el teléfono en el bolsillo, alguien al otro lado de la ciudad está frente a un cajero usando tus credenciales. El proceso toma segundos. No hay señales visibles de que algo anormal está ocurriendo en tu dispositivo. Solo cuando revisas tu saldo bancario descubres las transacciones no autorizadas.

Casos documentados muestran que los criminales suelen hacer retiros que respetan límites diarios para no activar alertas automáticas. Extraen cantidades que parecen normales según tu historial de transacciones. Esta estrategia les permite operar durante días antes que la víctima note algo extraño. En algunos casos, han vaciado cuentas completas realizando múltiples retiros programados cuidadosamente.

Protegerte requiere adoptar hábitos digitales básicos pero efectivos. Primero, nunca descargues aplicaciones fuera de tiendas oficiales, sin excepciones. Segundo, desactiva el NFC en la configuración de tu teléfono cuando no lo estés usando activamente. Tercero, revisa tus movimientos bancarios diariamente, no solo el saldo sino cada transacción individual. Cualquier cargo no reconocido debe reportarse inmediatamente a tu banco.

Adicionalmente, desconfía de cualquier mensaje que solicite datos personales o acciones urgentes. Los bancos nunca te pedirán información sensible por SMS o correo electrónico. Si recibes comunicaciones sospechosas, contacta directamente a tu entidad financiera usando números oficiales de su sitio web, no los que aparezcan en el mensaje recibido. Mantén actualizado el sistema operativo de tu celular, ya que las actualizaciones incluyen parches de seguridad contra amenazas nuevas. La prevención requiere minutos de atención pero puede ahorrarte meses de problemas financieros y emocionales.

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