La red desmantelada habría operado desde un call center en el sur de Medellín, captando víctimas dentro y fuera del país
La reciente captura de 14 personas señaladas de integrar una red de estafas con criptomonedas que operaba desde Medellín volvió a encender las alarmas sobre la seguridad digital en la capital antioqueña. Según la Fiscalía, el grupo habría utilizado un call center en el sur de la ciudad para contactar a víctimas en Colombia, Chile y Perú, a quienes ofrecía inversiones en activos digitales con rentabilidades muy por encima de las que ofrece el sistema financiero tradicional. El caso se suma a otros golpes recientes contra redes de fraude digital y secuestro que también tenían como base call centers en diferentes barrios de Medellín.
El esquema, de acuerdo con la investigación, se apoyaba en una narrativa que se ha vuelto habitual en este tipo de delitos: promesas de libertad financiera, acceso a supuestos expertos internacionales y herramientas tecnológicas que permitirían “ver en vivo” cómo crece la inversión en criptomonedas. Para enganchar a nuevas víctimas, los asesores insistían en consignaciones iniciales de entre 200 y 250 dólares y, una vez hecho el primer aporte, presionaban para aumentar la suma y vincular a familiares y amigos, replicando las dinámicas de captación masiva y habitual que ya han sido investigadas en otros casos.
En paralelo al auge de estos esquemas, Medellín ha visto crecer el número de denuncias por estafas, particularmente a través de medios virtuales. Informes recientes revelan que miles de personas han sido engañadas en la ciudad por ofertas de inversión, ventas en redes sociales y fraudes que se aprovechan de la confianza y la falta de información de los usuarios. La Personería y otras entidades locales advierten que la combinación de mayor conectividad, expansión de plataformas financieras y dificultades económicas ha creado un terreno fértil para los delincuentes.
Las autoridades insisten en que la prevención comienza con decisiones cotidianas. Entre las recomendaciones destacan nunca compartir claves ni códigos de verificación, evitar instalar aplicaciones de acceso remoto a solicitud de terceros, desconfiar de cualquier persona que ofrezca ganancias garantizadas y, sobre todo, verificar que las empresas de inversión estén registradas y bajo supervisión de entidades oficiales. En el caso de esta red, el uso de programas como AnyDesk o Imperios fue clave para que los estafadores pudieran acceder a las cuentas bancarias y billeteras digitales de sus víctimas.
Otra línea de trabajo es la educación financiera. Organizaciones sociales, universidades y gremios empresariales han comenzado a desplegar campañas en Medellín para explicar cómo funcionan realmente las criptomonedas, qué riesgos implican y cuáles son los proyectos legítimos frente a los esquemas fraudulentos. La idea es que los ciudadanos del Valle de Aburrá aprendan a reconocer señales de alerta como la falta de información clara sobre quién administra los fondos, la ausencia de contratos y la insistencia en mover el dinero con urgencia.
En este contexto, la desarticulación de la red que habría tumbado $71.000 millones es vista como una oportunidad para reforzar la coordinación entre Fiscalía, Policía, alcaldías y sector financiero. Las entidades trabajan en mejorar los canales de denuncia, acelerar el intercambio de información sobre movimientos sospechosos y fortalecer las unidades dedicadas al análisis de delitos informáticos y rastreo de criptoactivos. La meta es que casos como este no solo terminen en capturas, sino también en la recuperación de una parte significativa de los recursos defraudados.
Para Medellín, que se promociona como un centro de innovación y tecnología en Colombia, el desafío es demostrar que puede combinar el emprendimiento digital con entornos seguros para los usuarios. Esto implica no solo perseguir a las bandas que usan call centers para estafar a nivel nacional e internacional, sino también acompañar a los ciudadanos con información clara y mecanismos de protección efectivos. En el corto plazo, la recomendación es sencilla: ante cualquier duda sobre una oferta de inversión en criptomonedas, es mejor consultar fuentes confiables o decir que no antes de arriesgar los ahorros.
La caída de la red de estafas con criptomonedas que operaba desde un call center en Medellín deja un mensaje directo para los habitantes de la ciudad y del Valle de Aburrá: las inversiones digitales deben hacerse solo a través de canales formales, con asesoría certificada y sin entregar nunca el control remoto de los dispositivos. Denunciar en la línea 122, informarse sobre los riesgos de los criptoactivos y seguir las recomendaciones de las autoridades locales son hoy las principales herramientas para evitar nuevas víctimas de estafas digitales en la capital antioqueña.
