Pabellón Central COP30 ardió durante negociaciones clave
La ciudad de Belém, capital del estado de Pará en la Amazonía brasileña, vivió este jueves 20 de noviembre una jornada histórica por razones inesperadas. Un incendio en el Hangar Centro de Convenciones, sede oficial de la COP30, obligó a evacuar miles de participantes de la conferencia climática más importante del planeta. El evento marcará el recuerdo de la ciudad sobre este evento internacional.
Las llamas comenzaron cerca de las 14:00 horas en la Zona Azul, área restringida donde delegados de 193 países negociaban acuerdos sobre cambio climático, financiación ambiental y transición energética. El pabellón central, construido en el antiguo campo de aviación de Belém específicamente para la COP30, sufrió daños considerables que incluyen destrucción parcial del techo.
Belém, seleccionada en 2023 como sede de la COP30 por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, había invertido meses de preparación para este momento. La ciudad amazónica se transformó para recibir a más de 50,000 visitantes internacionales. El incendio representa un desafío inesperado para la reputación local como anfitrión de eventos globales.
El Hangar Centro de Convenciones de Belém fue acondicionado extensivamente para la conferencia climática. La antigua área aeroportuaria se convirtió en complejo de pabellones, salas de reuniones y espacios de exhibición. Estructuras temporales de lona reforzada albergaban delegaciones nacionales, con el pabellón de China entre los primeros afectados por las llamas.
La respuesta de emergencia de Belém fue inmediata. El cuerpo de bomberos local desplegó múltiples unidades al sitio en minutos. Los equipos de seguridad contratados específicamente para la COP30 ejecutaron protocolos de evacuación, guiando a delegados internacionales y periodistas hacia salidas seguras del complejo.
El gobernador de Pará, Helder Barbalho, figura clave en traer la COP30 a Belém, enfrentó su primera crisis mayor del evento. Barbalho, quien había trabajado durante años para posicionar a Belém como sede de la conferencia frente a Manaus, llegó rápidamente al sitio. El gobernador coordinó con el ministro federal de Turismo, Celso Sabino, la respuesta institucional.
Para los habitantes de Belém, la COP30 representaba oportunidad de mostrar su ciudad al mundo. Trabajadores locales como Gabi Andrade dedicaron semanas al evento. La comunidad de Belém participó como voluntarios, guías y personal de servicios. El incendio generó preocupación colectiva sobre cómo la ciudad sería percibida internacionalmente.
El barrio donde se ubica el Hangar Centro de Convenciones experimentó caos temporal. Las calles cercanas se llenaron de vehículos de emergencia. Residentes locales observaban preocupados las columnas de humo elevándose sobre su vecindario. Algunos ofrecieron agua y asistencia a los evacuados que esperaban fuera del recinto.
La infraestructura turística de Belém ya enfrentaba desafíos antes del incendio. La ciudad reportó escasez de alojamiento para delegados, con precios hoteleros alcanzando niveles históricos. Algunos países habían considerado reducir sus delegaciones por los costos. El incendio añade complejidad a una situación logística ya tensa.
Las autoridades de Belém y Pará trabajan ahora contra reloj. El viernes 21 de noviembre marca el cierre oficial de la COP30. La presión por garantizar condiciones seguras para las sesiones finales es enorme. La evaluación de daños estructurales determinará si el Hangar puede albergar los eventos de clausura programados.
Para Belém, la COP30 representa momento histórico independientemente del incendio. Es la primera vez que la Amazonía brasileña alberga una conferencia climática de las Naciones Unidas. La ciudad ha demostrado capacidad de respuesta ante emergencias, con cero víctimas registradas a pesar de la magnitud del siniestro.
El legado de la COP30 en Belém se escribirá en los próximos días. La ciudad amazónica enfrenta el desafío de concluir exitosamente la conferencia a pesar del incidente. Los habitantes de Belém, orgullosos de su selección como sede, confían en demostrar que su ciudad puede superar obstáculos y ofrecer espacio digno para la diplomacia climática global.
