sáb. Feb 28th, 2026

Concejo advierte demora en la implementación del plan integral contra el delito en la ciudad

El barrio Normandía, en el occidente de Bogotá, volvió a estar en el radar de la opinión pública tras el robo violento del que fue víctima la periodista Ana María Vélez. La comunicadora denunció que, la noche del 19 de noviembre de 2025, hombres armados la abordaron en la calle 64B con 71A, la intimidaron y le arrebataron su Mazda CX-30 rojo, su teléfono celular y sus documentos, en un hecho que encendió las alarmas sobre la seguridad en ese sector y en la capital en general.

Normandía es un barrio residencial y comercialmente activo, situado en una zona estratégica para la movilidad entre el norte, el occidente y el aeropuerto El Dorado. Sin embargo, sus vías también han sido identificadas por vecinos como escenarios frecuentes de atracos a peatones y conductores, especialmente en horarios nocturnos. El caso de la periodista se suma a reportes ciudadanos que, en los últimos meses, han alertado sobre la presencia de delincuentes que se mueven en motocicletas y vehículos para interceptar a sus víctimas.

Aunque las cifras oficiales señalan que localidades como Kennedy, Puente Aranda y Engativá concentran el 43 % de los hurtos de vehículos en Bogotá, la experiencia de Vélez demuestra que otros barrios del occidente también están expuestos. En toda la ciudad, se han registrado 1.147 robos de automotores con corte a julio de 2025, es decir, cerca de 200 al mes, según datos del Concejo de Bogotá. Estos números, sumados a los 15.000 celulares robados en el primer semestre del año, refuerzan la percepción de una delincuencia que se adapta con rapidez.

El concejal Andrés Barrios, del Centro Democrático, aprovechó el caso para reiterar sus críticas a la administración distrital por la demora en la implementación de un plan robusto contra el delito. Señaló que, pese a las promesas de un programa integral de seguridad, la Secretaría de Seguridad de Bogotá solo habría avanzado en fases preliminares, dejando a la ciudad sin una estrategia plenamente ejecutada frente a fenómenos como el hurto de vehículos y el robo callejero.

En sus mensajes, Ana María Vélez hizo un llamado directo al alcalde Carlos Fernando Galán, pidiéndole acciones concretas frente a la situación. Su voz se suma a la de residentes de barrios como Normandía, La Estrada, Modelia y sectores vecinos de Engativá, que reclaman mayor patrullaje, intervención en zonas oscuras, revisión de puntos de alta incidencia delictiva y fortalecimiento del trabajo con cámaras de seguridad, tanto públicas como privadas.

Para los habitantes del occidente de Bogotá, el desafío no es solo reducir las cifras de delito, sino también mejorar la percepción de seguridad. Comerciantes y residentes señalan que muchos clientes evitan transitar a ciertas horas por temor a ser asaltados, y que conductores prefieren dar rodeos o limitar sus salidas nocturnas. En este contexto, casos de alto perfil como el de la periodista tienen un doble impacto: visibilizan la problemática, pero también pueden profundizar el miedo si no se acompañan de respuestas efectivas.

La administración distrital ha insistido en la importancia de articular esfuerzos con la Policía y el Gobierno Nacional para combatir la delincuencia en la capital. Sin embargo, voces desde el Concejo y desde la ciudadanía consideran que esos anuncios deben traducirse en resultados en el corto plazo. El robo a Ana María Vélez, ocurrido en Normandía, se convierte así en un caso emblemático que pondrá a prueba la capacidad del Distrito para fortalecer la seguridad en el occidente de Bogotá y en otros puntos críticos de la ciudad.

El hurto del vehículo de la periodista Ana María Vélez en el barrio Normandía reavivó el debate sobre la seguridad en el occidente de Bogotá y sobre la eficacia de los planes del alcalde Carlos Fernando Galán contra el hurto de vehículos y el robo callejero. Mientras concejales cuestionan la implementación de las estrategias y los residentes exigen más presencia institucional, la capital colombiana enfrenta el reto de devolverle tranquilidad a barrios residenciales y comerciales donde la delincuencia ha ganado terreno en los últimos meses.

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