Secretaría de Salud, Personería y hospitales públicos advierten un impacto directo en la atención de millones de afiliados de la EPS más grande del país en la capital
La crisis de la Nueva EPS en Bogotá se ha convertido en uno de los temas más buscados por quienes intentan entender qué está pasando con sus servicios de salud en la capital. La Secretaría de Salud, encabezada por Gerson Bermont, ha advertido que la intervención a la EPS deterioró los indicadores: aumentó la cartera con las subredes, se disparó la ocupación de urgencias y se sobrecargó la red pública de hospitales distritales. Nueva EPS, por su parte, insiste en que ha girado millonarios recursos y que mantiene su compromiso con la atención de sus afiliados en la ciudad.
Según el Distrito, la cartera de la EPS con las cuatro subredes de Bogotá casi se triplicó en el último año, al tiempo que los hospitales reportan más remisiones de pacientes provenientes de esta aseguradora. Las autoridades locales señalan que la intervención del Gobierno nacional “ha sido un desastre” porque no habría resuelto los problemas financieros ni de gestión, y habría trasladado el peso de la crisis a la red pública de la capital.
Desde la óptica de Nueva EPS, el panorama es distinto. La entidad asegura que ha girado más de 74.000 millones de pesos a las subredes del Distrito, que ha firmado acuerdos de pago y que continúa contratando servicios de urgencias, hospitalización y procedimientos con la red pública y privada de Bogotá. En sus comunicados resalta que la intervención busca ordenar sus finanzas y mejorar la calidad del servicio, y que los pagos seguirán fluyendo para garantizar la atención de los usuarios.
En el terreno, la presión se siente con más fuerza en hospitales que atienden a poblaciones de localidades como Kennedy, Bosa, Ciudad Bolívar, Suba o Engativá, donde se concentra una parte importante de los afiliados a la Nueva EPS. Allí, los equipos médicos reportan más demanda en urgencias, mayor ocupación en hospitalización y un aumento en los tiempos de espera. Organismos de control como la Personería de Bogotá han documentado estos impactos y han llamado la atención sobre el riesgo de que, sin pagos oportunos, algunos servicios puedan restringirse.
La capital también se ha convertido en escenario de movilizaciones y plantones frente a sedes de la EPS y entidades del sector. Usuarios y trabajadores de la salud han salido a la carrera Séptima, a la avenida Caracas o a puntos estratégicos de localidades periféricas para exigir soluciones concretas. Estas protestas se suman a otras manifestaciones en regiones del país donde la crisis de la Nueva EPS ha generado preocupación por el acceso a servicios médicos.
En respuesta, la Alcaldía Mayor de Bogotá ha pedido al Gobierno nacional priorizar los pagos con la red pública de la ciudad y revisar las condiciones de contratación de la EPS intervenida. La administración distrital plantea que, si la Nación es ahora accionista mayoritaria, también debe asumir un papel más activo en la garantía de recursos para hospitales y centros de salud que atienden a la población afiliada. Este llamado se hace especialmente urgente en temporada de alta demanda por enfermedades respiratorias y otros eventos estacionales.
Para quienes viven en Bogotá y están afiliados a la Nueva EPS, la recomendación de expertos es mantenerse informados por canales oficiales, revisar con frecuencia el estado de sus citas y autorizaciones, y acudir a las rutas definidas por la Secretaría de Salud en caso de barreras de acceso. También se sugiere acudir a la Personería Distrital y a la Superintendencia de Salud cuando se enfrenten a demoras injustificadas, negación de servicios o suspensión de tratamientos, de modo que las autoridades cuenten con más insumos para monitorear la crisis en la capital.
Lo que ocurre hoy con la Nueva EPS en Bogotá es clave para millones de afiliados que dependen de esta aseguradora para acceder a urgencias, consultas y medicamentos. La disputa de cifras entre el Distrito y la entidad, las alertas de la Personería y la presión sobre hospitales en localidades como Kennedy, Bosa o Suba confirman que la capital es el principal termómetro de la crisis. En las próximas semanas, la ciudad estará atenta a los acuerdos de pago, a los anuncios del Gobierno nacional y a los cambios en la atención, factores que definirán el futuro de la EPS y la estabilidad del sistema de salud en Bogotá.
