Alcaldías y Policía refuerzan controles en corredores
Quien recorre la vía Bogotá–Mondoñedo reconoce el paisaje: tractocamiones que salen y entran de la capital, vehículos particulares que se dirigen hacia Girardot y el constante flujo de motos que se mueven entre el tráfico. En ese escenario, ver una ambulancia estacionada junto a un motociclista tendido en el piso parece, a primera vista, algo normal. Pero el video que se hizo viral esta semana mostró que, en realidad, lo que ocurría en ese tramo cercano a Mosquera era una “operación pirata” cuidadosamente diseñada para robar un camión cargado con equipos de tecnología.
En la crónica captada por los celulares de ciclistas y conductores se ve cómo la ambulancia bloquea la vía Bogotá–Mondoñedo mientras varios hombres rodean el tractocamión y comienzan a intimidar al conductor. A pocos metros, la camioneta y las motos que acompañan la escena terminan de cerrar el paso. El punto, estratégico para controlar la movilidad, es una de las entradas y salidas más importantes de Bogotá hacia Cundinamarca y el sur del país, lo que lo convierte en un objetivo atractivo para bandas que buscan cargamentos de alto valor.
Tras el robo, la noticia se extendió rápidamente por Mosquera, Funza, Madrid y otros municipios de la sabana de Occidente, donde la vía Girardot–Mondoñedo es un corredor vital para el comercio y el turismo. Las autoridades locales se reunieron con la Policía de Tránsito y Transporte para revisar los puntos críticos y reforzar los controles, mientras usuarios de la carretera comenzaron a reportar más frecuentemente situaciones sospechosas, como vehículos mal estacionados o movimientos inusuales de motos alrededor de camiones de carga.
El caso también tocó a Cota, municipio donde está matriculada la ambulancia utilizada en el atraco. Allí, los registros de tránsito confirmaron que el vehículo presentaba antecedentes de accidentes en 2015 y 2020, y que seguía asociado a un antiguo propietario pese a haber cambiado de manos. Esa situación encendió las alarmas sobre la forma en que se controlan las ambulancias en la región y sobre la posibilidad de que existan otros vehículos en condiciones similares, operando sin un control claro de las autoridades de salud y movilidad.
A lo largo del corredor, desde la salida de Bogotá hasta los peajes cercanos a Mondoñedo y más allá, hacia Girardot, camioneros han empezado a ajustar sus rutinas. Algunos han pedido que se refuercen los peajes como puntos de seguridad, con presencia permanente de Policía y cámaras de alta definición dirigidas tanto a la autopista como a las vías alternas. Otros sugieren implementar sistemas de georreferenciación obligatoria para tractocamiones que transporten carga de alto valor, a fin de que cualquier detención inusual en zona rural dispare alertas automáticas en los centros de monitoreo.
En barrios y veredas cercanas a la vía, como los sectores rurales de Mosquera y Bojacá, los residentes piden más iluminación y cámaras que permitan vigilar los puntos donde la carretera es angosta y los vehículos se ven obligados a reducir la velocidad. La preocupación no solo es por los robos a grandes camiones, sino también por la seguridad de quienes se desplazan en carros particulares o buses intermunicipales y que podrían quedar atrapados en medio de una escena similar a la del video de la ambulancia.
El eco de la “ambulancia pirata” también ha llegado a Bogotá, donde el caso se suma a otros cuestionamientos sobre el uso de ambulancias en hechos de inseguridad y a los escándalos por compra y adecuación de estos vehículos. Para las autoridades distritales y departamentales, el reto ahora es doble: perseguir a la banda que ejecutó el robo y reconstruir la confianza en la red de ambulancias que circula por la región, garantizando que los vehículos de emergencia que se ven en la avenida Boyacá, la NQS o la salida hacia Mondoñedo estén realmente habilitados para salvar vidas y no para apoyar acciones delictivas.
Con la vía Bogotá–Mondoñedo bajo la lupa, el caso del robo con ambulancia falsa se convierte en un punto de inflexión para la seguridad vial en Cundinamarca. El refuerzo de controles en la vía Girardot–Mondoñedo, la revisión del parque automotor de ambulancias en municipios como Mosquera y Cota y la articulación entre autoridades locales y nacionales serán claves para que este corredor, fundamental para el transporte de carga y el turismo, no se consolide como una zona roja. En la medida en que avance la investigación sobre la banda de la ambulancia pirata, transportadores y viajeros esperan que la región recupere la confianza y que las sirenas que se escuchen en la carretera vuelvan a ser sinónimo de ayuda, y no de un posible atraco
