mar. Feb 24th, 2026

Exestrella del Barça predica tras condena sexual

Las calles de Barcelona que alguna vez celebraron los goles y asistencias de Dani Alves ahora murmuran sobre su transformación más inesperada. El exdefensor brasileño, quien durante años fue ícono del FC Barcelona conquistando títulos y corazones culés, regresó a Cataluña no para levantar trofeos sino para predicar en iglesias evangélicas tras cumplir condena por agresión sexual.

La ciudad condal no olvida la madrugada del 31 de diciembre de 2022, cuando lo ocurrido en el club Sutton de la Avenida Paralelo marcó el fin de una era dorada. Ese exclusivo local nocturno, frecuentado por élites del fútbol y la farándula barcelonesa, se convirtió en escenario de un crimen que la Audiencia Provincial de Barcelona juzgó y condenó con cuatro años y medio de prisión.

Ahora, en las comunidades evangélicas de Girona, provincia vecina a Barcelona, Alves busca escribir un nuevo capítulo. La iglesia Elim, ubicada en esta ciudad catalana conocida por su catedral medieval y su conexión con la serie Juego de Tronos, abrió sus puertas al controvertido brasileño. Este giro espiritual genera debate en toda Cataluña sobre redención, justicia y segunda oportunidades.

Barcelona conoció la gloria de Alves durante ocho temporadas con el FC Barcelona, donde se convirtió en el lateral derecho más exitoso de la historia del club. Entre 2008 y 2016, los aficionados del Camp Nou corearon su nombre mientras levantaba seis Ligas españolas, tres Champions League y numerosos títulos nacionales e internacionales. Su conexión con Lionel Messi en la banda derecha quedó grabada en la memoria colectiva blaugrana.

El brasileño regresó brevemente a la ciudad en 2022, fichando por el Barcelona para una segunda etapa bajo la dirección de Xavi Hernández. Sin embargo, su contrato finalizó en diciembre de ese año, apenas días antes de los hechos que destruirían su legado. Posteriormente fichó por el club mexicano Pumas UNAM, pero su paso por México duró apenas semanas antes de que estallara el escándalo.

La discoteca Sutton, situada en el corazón de Barcelona, ha sido durante años punto de encuentro de futbolistas, celebridades y élite económica catalana. Los hechos del 30 de diciembre de 2022 ocurrieron en este establecimiento de lujo, donde los precios de entrada pueden superar los 30 euros y las botellas alcanzan cifras estratosféricas. El caso puso en foco la cultura de privilegio que rodea estos espacios exclusivos barceloneses.

La Audiencia Provincial de Barcelona, tribunal con sede en la Ciudad de la Justicia de L’Hospitalet de Llobregat en el área metropolitana, fue el escenario del juicio que acaparó atención mediática nacional e internacional. Durante las sesiones judiciales, periodistas de toda España y corresponsales extranjeros abarrotaron los pasillos de este complejo judicial moderno, reflejando el impacto del caso.

La prisión de Brians 2, ubicada en Sant Esteve Sesrovires a unos 40 kilómetros de Barcelona, fue el hogar de Alves durante 14 meses. Este centro penitenciario catalán, conocido por albergar a presos de alto perfil, garantizó que el futbolista cumpliera su pena alejado del bullicio mediático aunque nunca lejos de los titulares de periódicos como La Vanguardia, El Periódico y El País.

Girona, ciudad de 100 mil habitantes al norte de Barcelona, se convirtió en el inesperado escenario de la reinvención de Alves. La iglesia evangélica Elim, con comunidad creciente en Cataluña, acogió al brasileño para compartir testimonio ante jóvenes congregantes. La elección de Girona no es casual: su menor densidad mediática que Barcelona ofrece relativo anonimato para quien busca distancia del escrutinio público constante.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, máxima instancia judicial de la comunidad autónoma con sede en Barcelona, modificó aspectos de la condena inicial permitiendo a Alves viajar. Esta decisión generó manifestaciones frente al edificio del tribunal en la Rambla de Catalunya, donde colectivos feministas catalanes protestaron contra lo que consideran privilegios judiciales para élites económicas.

Barcelona y Cataluña continúan procesando la caída de quien fuera uno de sus hijos adoptivos más celebrados. Las mismas calles que pintaron murales con su imagen durante sus años dorados ahora presencian debates acalorados sobre justicia, equidad y los límites del perdón. La comunidad evangélica catalana le ofrece refugio espiritual, mientras sectores de la sociedad civil cuestionan si la redención puede comprarse con fianzas millonarias.

El caso Alves permanecerá en la memoria colectiva catalana como punto de inflexión en conversaciones sobre violencia de género, justicia y privilegio. Desde las Ramblas de Barcelona hasta las calles empedradas de Girona, el nombre del brasileño evoca ahora no solo genialidad futbolística sino también preguntas incómodas sobre qué tipo de sociedad construira en las comunidades de Cataluña

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