La localidad de Usaquén registra cientos de reportes por disparos al año, aunque las cifras muestran una leve reducción
El norte de Bogotá volvió a ser noticia por cuenta de la inseguridad. Esta vez no fue un robo dentro de un centro comercial ni un atraco masivo a vehículos, sino un caso de bala perdida que dejó herida a una mujer en plena calle 109 con carrera 15, un punto estratégico de la localidad de Usaquén, a pocas cuadras del centro comercial Unicentro. La combinación de tráfico intenso, andenes concurridos y persecuciones policiales encendió las alarmas de vecinos y comerciantes del sector.
Según el reporte de la Policía, dos hombres que se movilizaban en moto habían intimidado con arma blanca a un ciudadano para robarle el celular, causándole heridas en sus piernas, cuando patrullas de la Metropolitana llegaron a la zona y empezó la persecución. En medio del seguimiento, y tras un presunto intercambio de disparos, una bala terminó impactando a Laura Vega, una joven maquilladora que caminaba hacia la casa de una amiga en el barrio. El episodio terminó sumándose a la lista de incidentes violentos recientes en el norte de la capital.
Usaquén, pese a ser percibida como una de las localidades más seguras de Bogotá, no está al margen de los problemas de inseguridad. Solo en los primeros nueve meses del año se registraron 558 llamadas a la Línea 123 por disparos en esta zona, según cifras del Distrito. Aunque el número representa una disminución frente al mismo periodo del año anterior, hechos como el ocurrido cerca de Unicentro muestran que el riesgo de enfrentamientos armados y balas perdidas sigue presente en sus calles.
El caso también se conecta con una tendencia más amplia de hechos violentos en la ciudad. Balaceras en medio de robos, linchamientos, persecuciones a motos y ataques frente a conjuntos residenciales han sido noticia en distintas localidades en las últimas semanas. En ese contexto, la herida de Vega refuerza el reclamo de ciudadanos y expertos para fortalecer la inteligencia, desarticular bandas dedicadas al hurto y evitar que los despliegues policiales se traduzcan en nuevos daños colaterales para personas que nada tienen que ver con los delitos.
Para los habitantes del norte, el mensaje es claro: no basta con la presencia de patrullas si la reacción frente al delito implica tiroteos en vías rodeadas de edificios residenciales, zonas comerciales y colegios. La discusión se ha trasladado a redes sociales y chats de residentes, donde se pide mayor coordinación entre Policía, Alcaldía Local y comerciantes, así como más cámaras, iluminación y controles a motos y armas ilegales en puntos críticos como la 109, la 127 y corredores cercanos.
Mientras tanto, Laura Vega intenta retomar su rutina desde el apartamento donde se recupera de la lesión en el brazo. Su historia clínica en la Fundación Santa Fe confirma que fue víctima de una “bala perdida”, y su testimonio, difundido por medios y redes, ha puesto rostro al miedo de muchos bogotanos que sienten que, en cualquier momento, una balacera puede sorprenderlos en un cruce o en la entrada de un conjunto.
Autoridades del Distrito insisten en que el caso está en investigación y que se revisarán las cámaras de seguridad de la zona para determinar responsabilidades. Mientras llegan respuestas, organizaciones ciudadanas y frentes de seguridad barrial en Usaquén aprovechan el episodio para insistir en la importancia de denunciar, fortalecer redes de apoyo vecinal y exigir operativos que prioricen la vida de quienes caminan todos los días por las calles del norte de Bogotá.
El caso de bala perdida que dejó herida a una mujer en la calle 109 con carrera 15 confirma que la inseguridad y las balaceras siguen siendo un reto para Usaquén y el norte de Bogotá. Con cifras de disparos que preocupan, residentes del sector de Unicentro reclaman más controles, persecuciones mejor planificadas y operativos que no pongan en riesgo a transeúntes. A la espera de los resultados de la investigación, el llamado es a fortalecer la seguridad local y a reducir al máximo el riesgo de nuevos casos de balas perdidas en la capital.
