sáb. Feb 28th, 2026

Los puntos negros evitan que la radiación solar deteriore el adhesivo que sujeta el cristal al marco

 Durante cualquier viaje en autobús, ya sea urbano o de larga distancia, es común notar una serie de diminutos puntos negros alineados en el contorno de las ventanas.

Estos puntos, conocidos como “frits”, forman una banda de pintura cerámica negra aplicada en el borde del vidrio. No están allí por estética, sino por motivos de seguridad y durabilidad.

 Los “frits” cubren el área donde el cristal se adhiere al marco con un pegamento de poliuretano. Esa unión, invisible para los pasajeros, mantiene firme la ventana y evita que se suelte o vibre con el movimiento del bus.

 La pintura cerámica actúa como barrera protectora frente a la radiación solar. Sin esa capa, los rayos del sol calentarían el adhesivo, deteriorándolo con el tiempo y poniendo en riesgo la estabilidad del vidrio. En otras palabras, los puntos negros son parte de un sistema de fijación diseñado para resistir las condiciones extremas de temperatura y exposición solar.

 Además de proteger el pegamento, los “frits” permiten distribuir el calor de manera uniforme entre el marco metálico y el cristal. Sin esa transición gradual (que los puntos generan al pasar de una zona negra opaca a otra transparente) el vidrio podría expandirse de forma desigual, lo que provocaría grietas o incluso su rotura.

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