dom. Feb 22nd, 2026

Reducción histórica de informalidad laboral colombiana continúa

Colombia avanza en la reducción de la informalidad laboral con cifras que confirman una tendencia positiva sostenida desde 2021. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) informó que entre julio y septiembre de 2024, la informalidad alcanzó el 55%, representando un descenso de 0,8 puntos porcentuales frente al mismo período del año anterior.

Esta mejora acumulada de 4,2 puntos porcentuales en tres años representa un logro significativo en la formalización del mercado laboral colombiano. Sin embargo, las cifras desagregadas revelan que el progreso no es uniforme en todas las regiones ni sectores económicos del país, evidenciando desafíos estructurales que persisten especialmente en zonas rurales y ciudades de la región Caribe.

El informe del DANE ofrece un panorama detallado que permite identificar tanto los avances logrados como las áreas que requieren intervención prioritaria de políticas públicas para acelerar el proceso de formalización laboral en Colombia.

El DANE utiliza una definición específica para medir la informalidad laboral en Colombia. Para los trabajadores asalariados, se considera informal a quien no cuenta con afiliación al sistema integral de seguridad social, que incluye salud, pensiones y riesgos laborales. En el caso de los trabajadores independientes, la clasificación de informal se aplica cuando laboran en unidades productivas consideradas del sector informal de la economía colombiana.

La brecha más pronunciada se observa entre las áreas urbanas y rurales del país. Mientras las 13 principales ciudades de Colombia registran una tasa de informalidad del 41,6%, las zonas rurales, centros poblados y áreas dispersas presentan un alarmante 83,4%. Esta diferencia de más de 40 puntos porcentuales evidencia que la formalización laboral sigue siendo un privilegio principalmente urbano en Colombia.

En cuanto a la distribución por género, los datos del DANE muestran que la informalidad afecta más a los hombres que a las mujeres en Colombia. El 57,4% de los trabajadores masculinos se encuentran en condición de informalidad, mientras que entre las trabajadoras colombianas el porcentaje es del 51,6%. Esta diferencia de casi seis puntos porcentuales puede estar relacionada con la concentración de hombres en sectores como construcción, transporte y agricultura, donde predomina el empleo informal.

El análisis regional revela marcadas diferencias entre las ciudades colombianas. Sincelejo lidera el ranking negativo con 69,1% de informalidad, seguida por Montería (66%), Valledupar (65,4%), Cúcuta (62,8%) y Riohacha (60,9%). Todas estas ciudades están ubicadas en la región Caribe colombiana o en zonas fronterizas, reflejando las dificultades económicas estructurales de estas regiones.

Por el contrario, Bogotá registra la tasa más baja de informalidad laboral en Colombia con apenas 33%, menos de la mitad del promedio nacional. Le siguen Manizales (36,5%), Tunja (38,5%), Medellín (39,5%) y Pereira (41,9%). Estas ciudades, ubicadas en el centro del país y el Eje Cafetero, demuestran que la diversificación económica y el fortalecimiento institucional son claves para la formalización del empleo en Colombia.

El tamaño de las empresas resulta determinante en los niveles de informalidad laboral. Las microempresas colombianas presentan una tasa crítica del 84,7%, lo que significa que casi nueve de cada diez trabajadores en estas pequeñas unidades productivas laboran en condiciones de informalidad. Esta realidad contrasta dramáticamente con las empresas medianas y grandes del país.

En las empresas medianas colombianas, la informalidad se reduce significativamente al 5%, mientras que en las grandes empresas alcanza apenas el 2,6%. Esta correlación inversa entre el tamaño empresarial y la informalidad en Colombia indica que las empresas más consolidadas tienen mayor capacidad financiera y operativa para cumplir con las obligaciones de la seguridad social y ofrecer empleos formales a sus trabajadores en el país.

Los datos del DANE confirman que Colombia está en el camino correcto hacia la formalización laboral, con una reducción sostenida que acumula 4,2 puntos porcentuales desde 2021. Sin embargo, el desafío de alcanzar niveles aceptables de formalidad en todo el territorio nacional requiere esfuerzos diferenciados y políticas públicas focalizadas en las regiones más vulnerables del país.

Los retos principales para Colombia incluyen cerrar la brecha urbano-rural, fortalecer las economías de las ciudades de la región Caribe y fronterizas, y apoyar la formalización de las microempresas que concentran la mayor parte del empleo informal. La tendencia es alentadora, pero el país necesita acelerar el ritmo de formalización para garantizar que todos los trabajadores colombianos accedan a la seguridad social y a condiciones laborales dignas en el corto y mediano plazo.

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