El caso revela el uso ilegal de uniformes y la colaboración de elementos internos para actividades delictivas

En el barrio del centro de Bogotá, la Fiscalía presentó ante un juez de control de garantías a tres patrulleros de la Policía Nacional y un civil que fueron capturados transportando panfletos del ELN, estupefacientes, armas oficiales y placas falsificadas.
Los patrulleros implicados son Cristian Uribe Niño, Gilberto Silva Dussán y Luis Carlos Bermúdez Rojas. El civil que los acompañaba vestía uniforme oficial y conducía una motocicleta registrada como hurtada con logos de la institución.
Al imputarse los cargos, la Fiscalía los acusó de receptación, peculado por uso, falsedad marcaria, utilización ilegal de uniformes e insignias, destinación ilícita de bienes y tráfico de estupefacientes.
Especialistas en seguridad advierten que este tipo de infiltraciones representan un riesgo grave para la eficacia policial y la protección ciudadana, ya que permiten a organizaciones como el ELN operar con respaldo institucional encubierto.
Por su parte, la Policía Nacional ha ofrecido una respuesta pública anunciando refuerzos en los controles internos, investigaciones disciplinarias y cooperación cercana con la Fiscalía para evitar más casos.
En Bogotá, la percepción ciudadana sobre seguridad ya se encontraba bajo tensión; este suceso agrava la necesidad de transparencia, resultados concretos y un cambio visible en la gestión institucional. El desenlace del proceso, la sanción de los responsables y los ajustes internos serán fundamentales para determinar si la institución logra recuperar credibilidad o si se profundiza la crisis de confianza.
La infiltración de miembros del ELN dentro de la Policía Nacional, con agentes implicados en estupefacientes y uso indebido de uniformes en Bogotá, representa una de las alertas más graves para la seguridad local y nacional en los últimos tiempos. Este medio seguirá informando sobre los avances del caso, la respuesta institucional y el impacto en la capital colombiana.
