mar. Feb 24th, 2026

El empate en la Corte Constitucional y la llegada de un conjuez aplazan la claridad sobre las reglas que regirán pensiones y aportes desde 2025

La suspensión de un veredicto definitivo sobre la reforma pensional tiene efectos que trascienden los estrados judiciales. En empresas grandes y pequeñas, especialmente en Bogotá y otras capitales regionales, los departamentos de recursos humanos trabajan con escenarios abiertos para anticipar cómo cambiarán las cotizaciones, los costos laborales y los beneficios que ofrecen a sus empleados. El empate 4-4 en la Corte Constitucional y la designación de un conjuez añadieron semanas de incertidumbre a un calendario ya apretado.

La reforma, que crea un sistema de pilares y redefine el papel de Colpensiones y de los fondos privados, implica ajustes en nómina, en la gestión de prestaciones sociales y en la asesoría que reciben los trabajadores. Algunos artículos fijan umbrales de ingreso hasta los cuales los aportes se concentran en el régimen público y, a partir de ciertos niveles salariales, se destinan a cuentas de ahorro individual. Sin un fallo claro de la Corte, las empresas dudan sobre cuándo y cómo actualizar sus sistemas de pago y de reporte a la seguridad social.

Los trabajadores también perciben el impacto de la indefinición. En oficinas y fábricas, las preguntas sobre traslados entre regímenes, semanas cotizadas y edad de jubilación se han vuelto frecuentes. Muchos buscan asesoría para saber si les conviene permanecer en su fondo actual, regresar a Colpensiones o esperar a que el nuevo sistema entre en vigencia. La falta de claridad genera riesgos de decisiones apresuradas, tomadas sin conocer las reglas finales que fijará la Corte y el conjuez.

Desde el punto de vista fiscal, la reforma pensional está en el centro de las proyecciones del Ministerio de Hacienda y de los análisis de bancos y calificadoras internacionales. El diseño del sistema de pilares, la renta solidaria y los topes a las pensiones más altas condicionan el tamaño del gasto público y la necesidad de recursos adicionales a mediano plazo. Un fallo que tumbe la ley obligaría a replantear varias de esas proyecciones; una decisión que la ratifique exigiría afinar los planes de financiamiento para evitar presiones excesivas sobre la deuda.

El conjuez Carlos Pablo Márquez deberá ponderar estos elementos sin perder de vista que su mandato principal es jurídico: verificar si el trámite legislativo respetó la Constitución y si el contenido de la ley se ajusta a los principios de igualdad, sostenibilidad y protección de derechos adquiridos. No obstante, los efectos económicos de su voto son innegables. Su decisión influirá en el comportamiento de los fondos privados, en la confianza de las empresas y en las estrategias de ahorro de los hogares.

En ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, donde se concentra buena parte del empleo formal del país, gremios empresariales han insistido en la necesidad de reglas claras y tiempos razonables para implementar cualquier cambio pensional. Algunos han pedido períodos de transición amplios y campañas pedagógicas para evitar confusiones entre empleadores y trabajadores. Al mismo tiempo, organizaciones sindicales reclaman que la discusión no se limite a cálculos fiscales, sino que mantenga el foco en la ampliación de derechos y en la reducción de la desigualdad.

En zonas rurales y en economías locales altamente informales, la reforma pensional también es tema de conversación, aunque desde otra perspectiva. Allí, muchos trabajadores no cotizan con regularidad, pero ven en los pilares solidario y semicontributivo una oportunidad de acceso a ingresos mínimos en la vejez. La decisión final de la Corte definirá si esos componentes entran o no a formar parte de la política social del Estado, con impacto directo en municipios de todo el país.

El futuro de la reforma pensional sigue atado al análisis del conjuez y de la Corte Constitucional, mientras empresas, trabajadores y entidades financieras ajustan sus decisiones con información incompleta. El fallo que se emita en los próximos meses será determinante para la planeación de nómina, la sostenibilidad fiscal y la protección de los adultos mayores en Colombia. En un contexto económico desafiante, la claridad sobre las reglas de juego pensionales será clave para dar seguridad jurídica y confianza a quienes hoy aportan y a quienes están a punto de jubilarse.

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