Gesto en la bahía samaria

Bajo el sol de Santa Marta, en medio de una cumbre con la mirada puesta en el continente, Petro pronunció una frase destinada a recorrer Colombia: “hermano, vamos a la JEP ambos”.
La bahía fue testigo, los micrófonos estaban encendidos, y un nombre que nunca pasa inadvertido resonó: Álvaro Uribe. La conversación había ocurrido “personalmente”, según el presidente; el efecto fue inmediato. Santa Marta funcionó como epicentro simbólico de un gesto con alcance nacional. La frase completa hacía referencia a priorizar la verdad y “cuidar” al exmandatario y a su familia.
En términos de contexto, recientes decisiones judiciales favorecieron a Uribe y reordenaron la discusión política. La JEP, por su parte, tiene criterios claros de competencia; expertos debaten si Uribe puede comparecer y bajo qué condiciones.
El interés se reflejó también en búsquedas en línea como “Petro Santa Marta JEP”, “discurso Celac Santa Marta” y “Uribe JEP propuesta”, capturando la atención regional. En Bogotá y la Casa de Nariño, el debate público vuelve a ser intenso, mientras versiones oficiales, reacciones opositoras y análisis de expertos marcarán la agenda de la semana.
Santa Marta queda así registrada en la bitácora política del año: el lugar donde un presidente propuso a su adversario acudir juntos a la justicia transicional. El resto dependerá de la ley, de la voluntad de las partes y del tono con que el país hable de paz.
