sáb. Feb 28th, 2026

Disidencias, ELN y ‘clan del Golfo’ tienen presencia en la región donde fue activado el artefacto explosivo

La explosión de un artefacto en el sector Ventanitas, en plena vía Medellín–Costa Caribe, volvió a poner a esta troncal en el centro del debate sobre el conflicto armado en el norte de Antioquia. El atentado, registrado este 19 de noviembre, levantó la calzada en el kilómetro 42+150 y obligó al cierre total del tramo Los Llanos–Tarazá, según confirmaron las autoridades de tránsito. Aunque no se reportaron heridos, el cráter sobre el asfalto es la evidencia más reciente de cómo la infraestructura vial termina convertida en escenario de disputa entre grupos armados ilegales.

En esta región confluyen diferentes actores armados. Informes oficiales han advertido sobre la presencia de estructuras de las disidencias de las antiguas Farc, así como frentes del ELN y hombres vinculados al ‘clan del Golfo’. Estas organizaciones se pelean el control de corredores para el tráfico de drogas, armas y otras economías ilícitas. La vía que une a Medellín con la Costa Caribe es, por su importancia estratégica, un punto clave en ese mapa de intereses, lo que la convierte en blanco recurrente de atentados.

Tras la detonación, equipos técnicos del Ejército y la Policía se desplazaron al lugar para asegurar el área, verificar que no hubiera otros artefactos y evaluar la magnitud del daño. Paralelamente, unidades de investigación criminal y de inteligencia iniciaron la recolección de pruebas para identificar a los responsables. Aunque se han mencionado como hipótesis algunas estructuras específicas, las autoridades han sido cautelosas en atribuir el ataque a un grupo en particular mientras avanzan las indagaciones.

El atentado también actualiza las preocupaciones de las comunidades rurales y urbanas asentadas a lo largo de la troncal. En municipios como Yarumal y Tarazá, los habitantes conviven con la presencia de distintos actores armados y con el temor de quedar en medio de enfrentamientos o acciones violentas contra la infraestructura. Cada vez que una explosión obliga a cerrar la vía, resurgen los recuerdos de otros episodios y se refuerza la sensación de que el conflicto, aunque cambien sus protagonistas, sigue presente en la zona.

La decisión de cerrar la vía en Ventanitas tiene, además, una dimensión simbólica. El corredor que une a Medellín con la Costa Caribe es una de las principales puertas de salida de Antioquia hacia el Atlántico, utilizada a diario por transportadores, turistas y habitantes de la región. Verla bloqueada por un cráter y rodeada de uniformados se convierte en un recordatorio de que la normalidad es frágil cuando las armas y los explosivos se siguen usando como mensajes en una disputa territorial que no ha terminado.

Mientras se mantienen las restricciones, autoridades departamentales y nacionales han reiterado su compromiso de reforzar el pie de fuerza, mejorar la inteligencia en la zona y avanzar en inversiones para fortalecer la presencia estatal. Sin embargo, organizaciones sociales y líderes comunitarios insisten en que la respuesta no puede limitarse a más tropas o más patrullajes sobre la vía. Reclaman programas de desarrollo rural, oportunidades para jóvenes y mecanismos de protección a la población civil que contribuyan a reducir la influencia de las estructuras armadas ilegales.

El atentado en Ventanitas se suma a otros hechos ocurridos en los últimos años sobre este mismo corredor, lo que configura un patrón de riesgo para la vía Medellín–Costa Caribe. Cada nuevo cráter obliga a reconstruir no solo el pavimento, sino la confianza de quienes se movilizan por el norte de Antioquia. De cara al futuro, el desafío será lograr que esta troncal deje de ser un marcador del conflicto para convertirse en un símbolo de integración segura entre el centro del país y la región Caribe.

Con la vía Medellín–Costa Caribe cerrada en el sector Ventanitas por la detonación del artefacto explosivo en el kilómetro 42+150, las miradas se concentran en el tramo Los Llanos–Tarazá y en la presencia de grupos armados ilegales en el norte de Antioquia. Las investigaciones sobre el atentado y las medidas de seguridad que adopte el Gobierno serán clave para definir el futuro de este corredor estratégico hacia la Costa Caribe.

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