sáb. Feb 28th, 2026

Vía Panamericana caucana requiere militarización permanente urgente

El departamento del Cauca atraviesa en 2025 una de las crisis de seguridad más graves de su historia reciente. Desde la capital, Popayán, el gobernador Jorge Octavio Guzmán Gutiérrez ha enviado un mensaje contundente al Gobierno Nacional. Más de 17 ataques perpetrados por las disidencias de las FARC en tres semanas han puesto en jaque a todo el territorio caucano.

La vía Panamericana, arteria vital que conecta al Cauca con el resto del suroccidente colombiano, se ha convertido en escenario de constantes amenazas. Municipios como Piendamó, Cajibío, Santander de Quilichao y El Tambo reportan incidentes casi diarios. Los habitantes de estas poblaciones viven una situación que supera la capacidad de respuesta de las autoridades locales.

El gobernador Guzmán presentó una carta abierta fechada el 19 de noviembre de 2025 donde enumera siete acciones urgentes que requiere el departamento. La militarización permanente de la Panamericana encabeza la lista de peticiones. La comunidad internacional también ha sido convocada para verificar el respeto a los derechos humanos en el territorio caucano.

Los municipios del norte del Cauca como Corinto, Miranda, Toribío y Caloto concentran la mayor cantidad de ataques registrados. En estas poblaciones, las disidencias comandadas por Iván Mordisco han intensificado sus acciones contra la Fuerza Pública y la población civil. Los habitantes de estos territorios experimentan un clima de zozobra permanente que afecta todas las dimensiones de su vida cotidiana.

La zona del Pacífico caucano, que incluye municipios como Guapi, Timbiquí y López de Micay, también reporta incremento en la violencia. Las comunidades afrocolombianas que habitan estos territorios enfrentan confinamientos y restricciones a su movilidad. La pesca y la agricultura, actividades económicas fundamentales de la región, se han visto severamente afectadas.

El oriente del departamento, con municipios como Inzá, Páez y Silvia, presenta una situación particularmente crítica. Las comunidades indígenas que ancestralmente habitan estos territorios son víctimas de reclutamiento forzado. El Cauca lidera las estadísticas nacionales en este indicador, con énfasis en la población menor de edad de origen indígena.

La capital, Popayán, no es ajena a las consecuencias de la violencia regional. El comercio local se resiente por los bloqueos intermitentes de la vía Panamericana. Los productos no llegan a tiempo, los costos de transporte se incrementan y la inversión se retrae. La economía payanesa depende directamente de la conectividad que esta carretera proporciona.

El gobernador Guzmán ha enfatizado que la situación actual no puede normalizarse como parte de la historia violenta del departamento. Su carta abierta dirigida al presidente Gustavo Petro contiene solicitudes específicas que van más allá de la simple presencia militar. Se requiere coordinación interinstitucional, protección a líderes sociales y misión médica, además de inversión social en los territorios.

Las organizaciones sociales del Cauca han respaldado el llamado del mandatario departamental. Los consejos comunitarios afrocolombianos, los cabildos indígenas y los gremios empresariales coinciden en la necesidad urgente de acción estatal. Esta confluencia de sectores diversos demuestra la gravedad de la situación y la percepción generalizada de abandono.

La respuesta del Gobierno Nacional será determinante para el futuro inmediato del Cauca. Los caucanos esperan medidas concretas que vayan más allá de los anuncios. La militarización solicitada debe acompañarse de presencia institucional integral que incluya servicios sociales, justicia y oportunidades económicas para las comunidades afectadas.

El Cauca de 2025 está en un punto crítico que requiere decisiones urgentes. La vía Panamericana debe recuperar su función de corredor seguro para el desarrollo regional. Los municipios caucanos necesitan sentir la presencia del Estado no solo en términos militares sino en todas sus dimensiones. La inversión social y la transformación territorial son complementos indispensables de cualquier estrategia de seguridad.

Los habitantes de Popayán, Santander de Quilichao, Corinto, Guapi y todos los municipios del departamento aguardan respuestas. El llamado del gobernador Guzmán representa el clamor de miles de familias caucanas que exigen su derecho a vivir en paz. El futuro del Cauca depende de las acciones que el Gobierno Nacional implemente en las próximas semanas.

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